El primer paso para trabajar
nuestra inteligencia emocional es el Autoconocimiento, el conocimiento de nuestros valores, deseos, motivaciones, debilidades, fortalezas, experiencias,
sentimientos y todo aquello que conforma nuestro ser. El conocimiento de uno mismo no es algo estático, sino que debemos reajustarlo según vamos creciendo y evolucionando.
Solemos pensar que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, pero ¿nos conocemos realmente? Existe una herramienta muy útil que permite ponernos a prueba. Se trata de la ventana de Johari creada por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham. Esta herramienta proporciona información que nos permite reflexionar sobre nuestras relaciones interpersonales y nuestra capacidad de comunicación a través de lo que mostramos de nosotros mismos y lo que los demás transmiten sobre nosotros.
En la ventana de Johari encontramos cuatro áreas:
Área pública: Es la parte de nosotros mismos que mostramos a los demás. Cuanto
mayor sea esta área más tranquila será nuestra vida, pues ello significa que
nos aceptamos y nos mostramos tal cual somos sin miedo de que los demás nos
conozcan.
Área ciega: Se refiere a
aquello que mostramos a los demás pero nosotros no percibimos. ¿No os ha pasado
alguna vez que algún familiar o amigo os ha dicho algo sobre vuestra forma de
ser que os ha asombrado y que pensasteis que no encajaba con vosotros? ¡Es que eres muy rencoroso! o... ¡Si no fueras tan tímido!.
Las opiniones que los demás forman sobre nosotros se basan
en la observación de nuestros comportamientos, nuestra forma de reaccionar, de expresarnos etc. Por tanto, saber escuchar estas opiniones nos permitirá mejorar nuestro autoconocimiento.
Área oculta: Son sentimientos, pensamientos, comportamientos o hábitos que no quiero mostrar a los demás. A veces,por
vergüenza o por miedo a ser juzgado dejamos de ser quienes realmente somos.
“Tengo miedo de decirte quién soy, porque si te lo digo,
puede que no te guste cómo soy y resulta que esto es todo lo que tengo” Jonh
Powel.
Área desconocida: se conforma por aquello que ni los demás ni yo mismo conocemos. Influencias pasadas de las que no somos
conscientes, habilidades o recursos aún sin potenciar, lo que comúnmente conocemos como el subconsciente.
¿Qué sería lo ideal?
Que el área pública sea, como hemos
dicho antes, la más amplia. Eso supondría compartir información con los demás,
conocernos a nosotros mismos y mostrarnos tal cual somos. Lo que supondría una reducción del área oculta. Y, por último, escuchar
más a los demás, sus comentarios, sus pensamientos acerca de nosotros para
poder así analizarlos y cambiar en el caso de que sea necesario.
¿Y tú, te conoces?
Los creadores de la ventana de Johari proponen que cada uno
configure su propia ventana. Puedes hacerlo así:
- Hazte con una lista de adjetivos positivos y negativos.
- Pídele a 5 familiares/amigos que escojan 5 adjetivos que mejor te definan.
- Elige 5 adjetivos que tú creas que mejor te definen.
Rasgos públicos = aquellos que tú has elegido y que
coinciden con los que han elegido otras personas.
Rasgos ocultos= aquellos que tú has seleccionado pero nadie ha
visto en ti.
Rasgos ciegos = los que tus familiares y amigos han visto en ti
pero tú no has reconocido.
El resto de rasgos que sobren sitúalos en el área
desconocido.
¡Anímate a probar y dinos que parte de tu ventana está más completa!

